Turistas y bases científicas ponen en peligro la Antártida
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- Publicado el Jueves, 02 Febrero 2012 20:16
BUENOS AIRES 1FEB- En la temporada 2007-2008 se registró el máximo de visitantes hasta la fecha, cerca de 50.000 personas. Ahora parece que la tendencia de visitas va en descenso, previéndose que para esta temporada, 2011-2012, esta cifra siga disminuyendo, debido principalmente a la entrada en vigor, el 1 de agosto de 2011, de la enmienda de la Organización Marítima Internacional (IMO) que prohíbe el uso y transporte de combustible pesado (HFO) en la zona del Tratado Antártico
Los primeros visitantes
El primer crucero que llegó con turistas a la Antártida fue en 1958, desde entonces el turismo comercial ha ido aumentando regularmente. A partir de 1990 la actividad turística se disparó.
En total, la pasada temporada, aunque descendió el número de visitas, operaron 51 barcos de diversas compañías en la Antártida (a donde se puede llegar en pocos días desde puertos de Sudamérica), a los que hay que sumar las llegadas en avión (procedentes principalmente de Australia) a Union Glacier Camp, el único campamento turístico en el interior del continente.
La mayoría de los operadores turísticos activos en la Antártida pertenecen a la Asociación Internacional de Operadores Turísticos en la Antártida (IAATO). Esta organización se fundó en 1991 con el fin de apoyar, promover y realizar, de manera medioambientalmente responsable, los viajes turísticos a la Antártida. cuyos miembros están sujetos a una autorregulación muy exigente (no pueden acercarse al continente con barcos de más de 400 pasajeros, ni desembarcar más de 100 personas a la vez, ni coincidir dos barcos en el mismo punto de desembarco, etc).
La Antártida es el único espacio terrestre del planeta sin un titular gubernamental, y su uso está regulado por el llamado Tratado Antártico firmado por 46 países, entre ellos, España.
El impacto ambiental del turismo
La progresión y crecimiento de la actividad turística en la Antártida es la que ha hecho que algunos científicos se interesaran por valorar este impacto.
Uno de los estudios más interesantes sobre el impacto del turismo en la Antártida es el llevado a cabo por los doctores Javier Benayas y Martí Boada con motivo del Año Polar 2008-2009 (“Valoración del impacto ambiental del turismo comercial sobre los ecosistemas antárticos”).
Los investigadores reconocen en él que el mayor peligro del turismo antártico no es tanto el impacto físico y/o ecológico al medio, a las poblaciones vegetales y animales y su biodiversidad, sino que lo preocupante es el continuo incremento del transporte de turistas y el número de barcos y aviones que se desplazan al continente, que implica un mayor riesgo de accidentes con alta probabilidad de posibles vertidos contaminantes.
El incremento de buques de crucero no preparados para las aguas antárticas, en caso de hundimiento, podría causar una catástrofe sin precedentes en los ecosistemas de la región.
Por ejemplo, estos científicos han calculado que las emisiones del turista antártico es de 4,39 toneladas de CO2, de las cuales, el 56 % corresponden al crucero y el 44 al traslado en avión hasta el punto de inicio en Ushuaia. El consumo energético turístico durante el crucero es de 7.576 Joules. También han medido la cantidad por pasajero de residuos, 3,5 kg, de aguas grises, 300 litros de aguas negras, 40 litros y 10 litros de aguas de sentina.
También se han valorado las pisadas y a partir de 500 la recuperación de forma natural es muy lenta.
La Antártida tiene 14 millones de kilómetros cuadrados (3 más que el continente europeo) pero los turistas que van allí solo se mueven en el 0,005% de ese territorio. Es decir, que se utilizan “solo” unos 200 puntos de desembarco, de ellos, la mitad no reciben más de 500 visitantes al año, y la mayoría se concentran en 10 lugares muy concretos, o sea, la inmensa mayoría de la Antártida está libre de visitas turísticas.
Por eso, según algunos estudios, solo es atribuible el 5% del impacto humano en el continente a los turistas; el resto lo provocarían los 4.000 científicos que trabajan en las bases permanentes y temporales.
Turismo responsable
El principal problema que se cierne sobre la Antártida, es actualmente el de algunos grandes barcos de crucero con más de 3.500 personas abordo y que no tienen medidas para navegar por aguas con hielo. Si bien el 74 por ciento de los turistas desembarca en las zonas pactadas llegando en buques de 50 a 500 pasajeros, el 14 por ciento lo hacen en grande cruceros, y un 9 por ciento sobrevuelan la Antártida pero sin aterrizar.
Otro problema causado por el turismo en la Antártida es la molestia a algunas de las especies para fotografiarlas.
El principal atractivo, además del paisaje, son los pingüinos. En cualquier caso, el impacto del turismo sobre las poblaciones de pingüino ha constatado que en las colonias más visitadas se aprecian cambios tales como una disminución de las skuas, un pájaro que se alimenta de las crías del pingüino y al que la presencia humana intimida.
También advierten los científicos que en la Antártida ya se encuentran 200 especies invasoras introducidas accidentalmente por la actividad turística.
Todo lo que ocurre en la Antártida afecta al resto del planeta, es uno de los focos que mueven toda la ingeniería del clima a nivel planetario
fuente patagonia wouk






